21.12.10

Todos los vampiros van al cielo


“Elegí entre Inuyasha o Vampire Hunter, Quiero que escribas algo para el fanzine nuevo de animé”
Estas palabras son las que me dijo mi querido amigo FIX hace unos días.
“Obvio, lo que sea sobre vampiros”, le dije.
“Cómo te conozco, nena!” me contestó.
Y si, a mí los vampiros me pueden. Desde aquella vieja película de Murnau que contaba la vida (no-vida, mejor dicho) despreciable de un Nosferatu hasta los adorables clanes del juego “Vampiro, la Mascarada”. Tanto aquel viejo Nosferatu como cualquier cainita del mencionado juego son víctimas muchas veces del amor. (Si estaban pensando que haría alusión a cierta saga moderna de vampiritos edulcorados…se equivocaron…ja!)
Y resulta que eso mismo sucede en “Vampire Hunter D: Bloodlust”.
Es una película de animación entretenida, aunque al menos para mí por momentos se tornó un poco uniforme. Hay escenas de humor satírico, escenas de amor abnegado, escenas de muerte, de violencia (algo suaves, para mi paladar) y cuadros de bellos dibujos, con el estilo inconfundible de Yoshitaka Amano (líneas finas, aires melancólicos, una cadencia inconfundible en la ropa de los personajes y en su cabello, largo, largo y bello a la vista), diseñador también de los personajes de la saga Final Fantasy.
Tal vez el mayor acierto de Madhouse, responsable de la animación de esta historia, fue el respetar casi a rajatabla los lineamientos de estilo de Amano. Salvo la masculinización del personaje principal (porque en la novela ilustrada se lo mostraba con aires femeninos y hasta los labios coloreados de azul…), el resto está prácticamente igual que las ilustraciones originales.
Pero comencemos como se debe, por el principio. ¿De dónde sale la historia de “D”, el cazador mitad hombre, mitad vampiro, protagonista de estos relatos?
Se deben a la febril y romántica mente de Hideyuki Kikuchi, autor que escribió
diecisiete novelas, de las que sólo dos se adaptaron al animé, uno en 1985 y otro, el que nos compete, en 2000.
Kikuchi introduce la idea de estos mestizos con colmillos, los dumpeals, casta a la que pertenece nuestro protagonista.
Si nos atenemos al argumento y el trasfondo, la acción se desarrolla en un supuesto futuro, alrededor del 2090 de nuestra era, con la decadencia humana y el acceso al poder político de una estirpe aristocrática, sedienta de sangre: los vampiros.
Muchos años después de ocupar ese lugar de privilegio, los vampiros comienzan a tener problemas de supervivencia, que los llevarán a una lenta e inexorable extinción.
Algunos de estos aristócratas sobreviven en las zonas más rurales del mundo y para protegerse de quienes buscan su destrucción total, pueblan las áreas cercanas a sus refugios de monstruos variopintos: hombres lobo, dragones, seres de la niebla, en fin…de todo un poco…
Pululan los cazadores de todo tipo de bicho, claro, pero…lo más preparados, aptos y dispuestos a salir victoriosos con los dumpeals como D.
Este marco histórico es ideal para ubicar una narración en la que una bonita doncella, Charlotte Elbourn desaparece durante una noche de su propio cuarto.
El culpable de este secuestro es uno de aquellos vampiros aristócratas, Meyer Link que escapa con la señorita, quien sabe con que oscuras intenciones.
El padre de la chica contrata a nuestro amigo D. Y como para asegurar un regreso seguro, apalabra también a los hermanos Markus, especialistas cazadores de vampiros, con una pertrechada camioneta-tanque, llena de cruces por todos lados.
Los hermanos Markus son cuatro: Borgoff (ballestero con flechas de plata, el mayor de todos); Nolt, munido de un enorme martillo; Kyle, con unos cuchillitos bien filosos y extraños; y Grove, un humano algo enfermizo, pero con la capacidad de convertirse a sí mismo en un arma más que contundente, un ser de luz único y letal para los vampiros y otros monstruos.
A ellos se suma como parte de la troupe la señorita Leyla, con quien D entabla una relación de amistad disfrazada de desdén más que respetable.
Si bien D está solito su alma, tiene una extraña compañía, que emerge de si mismo: se trata de un simbionte, una especie de conciencia saliente de la mano izquierda del cazador. Se dan diálogos bastante punzantes, por momentos divertidos, acallados por D en forma fácil: cierra la mano y la bocota se apaga, ja…bien práctico.
Del lado de los enemigos, además del vampiro Meyer Link, está el clan Barbarois, refugio al que llega el secuestrador con su presa humana, antes de dirigirse al castillo de la gran Carmilla, donde todos los problemas, supuestamente, serán resueltos. Aquí todavía no sabemos cuáles son esos problemas…
Ahora bien, hay un pequeño inconveniente: la pequeña, humana y frágil Charlotte no fue secuestrada. Nop. La chica arde de amor. Y nada más y nada menos que por su supuesto sometedor, Meyer.
Esto hará mucho más difícil la persecución para liberar a la damita, como entenderán, ella hasta se enfrentará con D y el resto de cazadores que compiten entre sí por llevársela a su papi, sólo por defender a su amado.
Los Markus desaparecen unos a uno, los Barbarois también y como en una ensoñación, la pareja llegará al magnífico castillo de Carmilla.
Hagamos un parate acá. Carmilla es en esta historia una condesa, muerta en manos del padre de D, el único, inconmensurable y magnífico señor de todos los vampiros de todas las historias y tiempos: el Conde Drácula (si, si, fue el padre de nuestro amigo D). Pero ese nombre alude a otra mítica protagonista clásica de vamps. La Condesa Carmilla Karnstein, con una historia escrita por Sheridan Le Fanu allá por la segunda mitad del 1800. No me detendré en este punto, pero si les interesa como a mí las historias acerca de vampiros, no pueden pasar por alto este relato.
Retornando a nuestra historia, la condesa aparenta tener la mejor onda con Meyer….pero… ¿quién podría confiar en una vampira encerrada en un castillo alejado de la humanidad?
Así las cosas, llegamos al final de la historia, que por supuesto no develaré.
¿Podrán Meyer y Charlotte comer perdices, como en los cuentos de hadas?
¿Podrá Carmilla lograr su cometido de sangre y venganza?
Las respuestas a estas preguntas y muchas otras podrán descubrirlas al mirar esta bella animación.
Los datos técnicos a tener en cuenta son los siguientes:

Título: Vampire Hunter D: Bloodlust
Título original: Kyūketsuki Hantā Dī
Género: Acción
Compañía: Studio Madhouse
Autor: Yoshiaki Kawajiri
Duración: 103 m.

Como chisme final les cuento que hay tratativas más que avanzadas para llevar otra de las historias de Kikuchi al cine, pero esta vez en formato live action, es decir, con personajes de carne y hueso. Según parece, al autor lo tentó justamente la edulcorización de Twiligth…jo..Que mal….
Los derechos los tenía un tal Mark Dippe, que supuestamente perdió y cayeron finalmente en manos japonesas.
Ya veremos si esto es cierto o no. El título que se menciona como candidato a humanizarse es Twin-Shadowed Knight, volumen 13 de la serie.
Mientras esperamos, disfrutemos de esta animación japonesa.
Y por supuesto, enamorémonos de los vampiros, esos eternos y bellos amantes nocturnos.

Alejandra Márquez
para Komikaze Fanzine




1 comentario:

Xia dijo...

Tráiler de la película Deva Zan http://bit.ly/eDtlBT ¡tiene buena pinta!